DE REACCIÓN, DE ORGULLO… Y CON MENSAJE PARA EL CLÁSICO

Cuando parecía que la noche se le escapaba de las manos, Tigres Femenil volvió a demostrar algo que ya forma parte de su ADN: nunca rendirse en el Universitario.
Las Amazonas empataron 2-2 ante Chivas Femenil en un partido que tuvo de todo: errores, carácter, presión y una reacción que vuelve a poner sobre la mesa el orgullo competitivo de este equipo.
El inicio fue complicado. Chivas golpeó primero y golpeó fuerte. Jasmine Cazárez y Alicia Cervantes pusieron contra las cuerdas a Tigres con un 0-2 que silenció por momentos el “Volcán”. El Rebaño parecía tener el control emocional del partido y la sensación era clara: Tigres estaba contra la pared.
Pero este equipo tiene algo que no se enseña… carácter.
Cuando más presión había, aparecieron dos nombres que entienden perfectamente el peso del escudo. Diana Ordóñez descontó y devolvió la esperanza. Y después María Sánchez apareció para empatar un partido que parecía perdido.
No fue un empate cualquiera. Fue un empate de reacción, de esos que recuerdan por qué Tigres ha construido una cultura ganadora en la Liga MX Femenil.
Ahora bien… tampoco hay que maquillar la realidad.
El partido también dejó claro que Tigres puede sufrir cuando se desconecta. Dos goles recibidos en casa no son cualquier cosa cuando se acerca la Liguilla. Los errores existieron y Chivas los aprovechó. Ese tipo de momentos, en instancias finales, suelen costar caro.

Pero el fútbol también se mide en cómo respondes cuando te golpean, y ahí Tigres dejó una señal clara: este equipo tiene orgullo.
Y ahora viene lo interesante…
La última jornada del torneo regular será contra Rayadas, las líderes. El Clásico Regio Femenil llega justo cuando la tabla empieza a definir jerarquías y cuando cada detalle empieza a pesar rumbo a la Liguilla.
La pregunta que queda flotando es inevitable:
¿Este empate demuestra que Tigres sigue teniendo el carácter de campeón… o es una advertencia de que el equipo todavía tiene grietas que Rayadas podría aprovechar?
