El diseño innovador que convirtió a Pringles en un éxito de ventas

El éxito de la marca Pringles es un fenómeno que ha sorprendido a muchos, pero que puede atribuirse en gran parte al envoltorio que encierra sus patatas fritas apilables, un invento del químico y diseñador de productos Fredric J. Baur.
El empaque de Pringles es un cilindro vertical de cartón recubierto en su interior por papel de aluminio, que ayuda a proteger el contenido del aire y la humedad. La tapa de plástico en la parte superior del envase permite abrir y cerrar el envase con facilidad, y la cobertura de plástico en la parte inferior ayuda a mantener la frescura del producto una vez que se ha abierto el envase.
Pero el envase de Pringles no solo es conveniente, sino también práctico. Las patatas fritas de Pringles tienen una forma y tamaño uniformes, lo que permite que se apilen unas sobre otras, ocupando así menos espacio en las estanterías y en los armarios de las tiendas y hogares. Además, al no tener aristas ni esquinas, es menos probable que las patatas se rompan durante el transporte o el almacenamiento.
El envase de Pringles fue un logro personal para Baur, quien se sintió muy orgulloso de su invención. De hecho, antes de morir, solicitó ser incinerado y enterrado en un bote de Pringles, lo que se convirtió en una realidad en 2008, cuando sus cenizas fueron depositadas en un bote de Pringles y enterradas en un cementerio de Cincinnati, Ohio.
En resumen, el envoltorio de Pringles es una obra maestra del diseño y la ingeniería, que ha contribuido en gran medida al éxito de esta marca de patatas fritas. Su practicidad, comodidad y eficacia en la conservación del producto lo han convertido en un icono de la industria alimentaria, y su creador, Fred Baur, ha pasado a la historia como un verdadero innovador.
