MÉXICO RESISTE EN EUROPA… PERO EL VERDADERO DEBATE APENAS COMIENZA

La selección mexicana salió de esta Fecha FIFA con algo que durante muchos años parecía imposible cuando enfrente estaban selecciones europeas de peso: compitió sin achicarse. Empate 1-1 ante la Selección de Bélgica y un 0-0 frente a la Selección de Portugal. Dos resultados que, más allá del marcador, dejan sensaciones interesantes en el proyecto que encabeza Javier Aguirre rumbo al Mundial.
Porque si algo quedó claro en estos dos partidos es que México empieza a entender cómo competir contra rivales grandes. Ante Bélgica se vio un equipo valiente en el primer tiempo, con presión alta, intensidad y buena circulación de balón. Por momentos el Tri no solo resistió… también fue mejor que su rival. El empate terminó siendo justo, pero dejó la sensación de que cuando México juega con personalidad, puede mirar de frente a selecciones que históricamente parecían inalcanzables.
Contra Portugal la historia fue distinta, pero igual de reveladora. El partido fue más cerrado, más físico y con menos espacios. Ahí apareció otra cara del Tri: la de un equipo disciplinado que sabe sufrir. El 0-0 no fue un espectáculo, pero sí mostró algo que durante años se reclamó en la selección: orden, concentración y una defensa que no se rompe fácilmente.
Y eso no es poca cosa.
En el medio campo empiezan a verse señales de una base sólida. Erik Lira aporta equilibrio y sacrificio, mientras Álvaro Fidalgo le da claridad a la salida del balón. A ellos se suma la energía de Brian Gutiérrez, un jugador que poco a poco levanta la mano para convertirse en parte importante del futuro inmediato del Tri. No es un mediocampo lleno de reflectores, pero sí uno que empieza a transmitir orden y funcionalidad.
Arriba también se vio algo que genera debate interesante: la sociedad entre Julián Quiñones y Raúl Jiménez. Dos perfiles distintos que, cuando se conectan, pueden complementarse. Quiñones aporta potencia y agresividad, mientras Jiménez ofrece lectura del juego y movimientos inteligentes. No es una dupla que viva de la espectacularidad, pero sí de la intuición y el trabajo colectivo.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Si hay un punto que sigue generando dudas es el rol de Orbelín Pineda. Talento tiene, experiencia también, pero partido tras partido aparece la misma sensación: no termina de ser determinante. Y en una selección que busca consolidar una base para competir en un Mundial, los lugares no se regalan… se ganan.
Lo más interesante de esta Fecha FIFA es el mensaje que deja el equipo. Este México parece estar construyendo una identidad distinta: primero ser sólido, primero no recibir gol, primero mantenerse en el partido. Es una lógica que muchos técnicos han usado para competir en torneos grandes, porque en el fútbol internacional la disciplina defensiva suele ser el punto de partida para cualquier aspiración seria.
Pero también aparece el debate inevitable.
Porque empatar contra Bélgica y Portugal es positivo… sí. Demuestra que el equipo puede competir… también. Pero cuando llegue el momento grande, cuando el Mundial ponga a México frente a las verdaderas pruebas de fuego, no bastará con resistir.
En algún momento habrá que atreverse a ganar.
Y ahí es donde nace la pregunta que hoy divide a muchos aficionados:
¿Este Tri de Aguirre está construyendo un equipo que sabrá competir cuando llegue el momento importante… o estamos viendo otra selección que se siente cómoda sobreviviendo sin dar el golpe sobre la mesa?
