¡POR FIN ILUSIONAN! MÉXICO GOLEÓ A SERBIA Y LE RECORDÓ A SU AFICIÓN QUE SOÑAR SIGUE SIENDO GRATIS

Durante meses la Selección Mexicana vivió entre dudas, críticas y cuestionamientos. Cada convocatoria era debatida. Cada alineación era analizada con lupa. Cada partido terminaba dejando más preguntas que respuestas.
Pero a unos días del arranque de la Copa del Mundo 2026, el equipo de Javier Aguirre regaló una actuación que cambió por completo el ambiente alrededor del Tri.
México goleó 5-1 a Serbia en el Estadio Nemesio Diez y cerró su preparación mundialista con una exhibición de carácter, contundencia y reacción. Porque lo más importante no fue el marcador. Lo más importante fue la manera en la que el equipo respondió cuando comenzó perdiendo.
Y es que el partido arrancó con un golpe inesperado.
Serbia abrió el marcador al minuto 19 y por algunos momentos regresaron los fantasmas que han acompañado a México en los últimos años. Los errores defensivos aparecieron y parecía que el último ensayo antes del Mundial podía convertirse en una noche incómoda.
Pero esta vez ocurrió algo distinto.
En lugar de derrumbarse, México reaccionó.
Johan Vásquez empató el encuentro con un remate de cabeza y a partir de ahí el equipo tomó el control absoluto del partido. Antes del descanso ya había remontado gracias a un autogol serbio y en la segunda mitad terminó pasando por encima de su rival. Raúl Jiménez amplió la ventaja, llegó otro autogol y Luis Chávez cerró la goleada con un disparo de larga distancia que provocó la ovación de los aficionados presentes en Toluca.
Cinco goles.
Cinco.
Una cifra que no se veía con frecuencia en una Selección Mexicana que durante mucho tiempo fue señalada por generar poco futbol ofensivo.
Y aunque algunos intentarán minimizar el resultado por tratarse de un amistoso, la realidad es que el contexto importa.
México necesitaba una actuación así.
Necesitaba llegar al Mundial con confianza.
Necesitaba que sus delanteros encontraran sensaciones positivas.
Necesitaba que la afición volviera a creer.
Porque el Mundial se jugará en casa y la presión será gigantesca.
No estamos hablando de una Copa Oro.
No estamos hablando de una Nations League.
Estamos hablando del torneo más importante en la historia reciente del futbol mexicano.
Por eso el mensaje del equipo fue tan importante.
Julián Quiñones volvió a mostrar desequilibrio, Raúl Jiménez confirmó que sigue siendo un referente en momentos importantes y Luis Chávez dejó claro que sigue teniendo uno de los mejores disparos del futbol mexicano. Pero más allá de los nombres propios, lo que destacó fue la sensación colectiva. México se vio unido, agresivo y convencido de lo que quería hacer dentro del campo.
Sin embargo, tampoco hay que caer en la euforia desmedida.
Javier Aguirre fue el primero en advertirlo.
Una goleada no garantiza absolutamente nada cuando comienza una Copa del Mundo. El futbol está lleno de selecciones que brillan en amistosos y desaparecen cuando llega la hora de la verdad.
Y ahí está el verdadero desafío.
Porque México no será recordado por haber goleado a Serbia.
Será recordado por lo que haga frente a Sudáfrica en el partido inaugural.
Será recordado por si logra avanzar más allá de los octavos de final.
Será recordado por si finalmente rompe la barrera que durante décadas ha perseguido al futbol mexicano.
Eso es lo que está en juego.
Por ahora, el Tri hizo lo que tenía que hacer.
Ganó.
Gustó.
Goleó.
Y, quizás lo más importante, volvió a generar ilusión.
Porque después de tanto pesimismo, críticas y desconfianza, la afición mexicana necesitaba una noche como esta para volver a emocionarse.
Ahora viene lo difícil.
Ahora vienen los partidos que realmente cuentan.
Ahora viene el Mundial.
Y la pregunta incómoda para todos los aficionados es inevitable:
¿La goleada sobre Serbia fue la señal de que México llega listo para competir en su Mundial o simplemente una última alegría antes de enfrentar la enorme presión de jugar en casa?
