Rayados encuentra esperanza, León pierde el alma… y el gato negro solo confirmó la tragedia

El Clausura 2025 está entrando en su etapa definitiva y, mientras unos equipos comienzan a oler la gloria, otros ya huelen el desastre. Monterrey cerró la fase regular con una victoria categórica sobre León: un 2-0 que le permite asegurar el Play-In en casa, pero también le sirve como mensaje al torneo… Rayados está vivo.
El equipo dirigido por Fernando Ortiz necesitaba cerrar con autoridad y lo logró. No solo ganó: convenció, compitió y construyó su resultado desde el orden, la intensidad y el talento. Pero si alguien encendió la chispa, fue Iker Fimbres. El juvenil regiomontano volvió a demostrar que no es promesa, sino presente. Tomó la pelota por izquierda, se perfiló con personalidad, se metió hacia el centro y sacó un derechazo digno de un jugador con hambre de historia. Al minuto 9, Rayados ya lo ganaba y lo jugaba mejor.
León, por su parte, parece haber extraviado todo aquello que alguna vez lo hizo temido. El equipo de Jorge Bava tiene talento, tiene nombres, pero no tiene alma. Ni idea. Ni rebeldía. Llegó al área de Andrada con más voluntad que claridad, y se fue sin goles y con muchas preocupaciones.
Y en el segundo tiempo, llegó el segundo golpe. Esta vez fue Nelson Deossa, con otro disparo desde fuera del área, quien dictó sentencia. El colombiano, que ha sido intermitente, mostró que cuando aparece con determinación puede cambiar un partido. Al 52’, Rayados se ponía 2-0 y el partido parecía resuelto.
Pero entonces… apareció el gato negro. Sí, un felino en la cancha, símbolo universal de mala suerte. ¿Un simple hecho curioso? Tal vez. Pero si nos dejamos llevar por la narrativa, fue una señal inequívoca del caos que vendría para León: James Rodríguez se fue expulsado por un berrinche más que por una falta, y Sergio Ramos abandonó lesionado. La experiencia de dos campeones del mundo se esfumó en una noche que lo tuvo todo… menos buen fútbol del lado esmeralda.

Rayados se fortalece justo cuando el torneo exige carácter. Encontró en sus jóvenes y en sus variantes una nueva forma de competir. Tiene una cita en el BBVA para el Play-In ante Pachuca, y la afronta con aire fresco, renovado y con su gente como respaldo.
León, en cambio, avanzó directo a Liguilla… pero lo hizo caminando hacia atrás. Enfrentará a Necaxa con el peso de sus dudas, con la ausencia de sus estrellas y con la superstición del gato negro rondando su destino.
Monterrey recuperó el pulso. León, la identidad. Y el torneo, la tensión. Porque cuando los grandes despiertan, todo puede pasar.
