Tigres empata, pero no convence: el Volcán ya no intimida como antes

Hay partidos que te dejan más preguntas que respuestas… y este fue uno de ellos. Tigres, en su casa, con su gente, en su Volcán, dejó escapar una oportunidad de oro. Empató 1-1 con Toluca en la ida de semifinales del Clausura 2025, pero más allá del resultado, lo que preocupa es la forma: un equipo que ya no impone, que ya no arrasa, que parece vivir más de su historia que de su presente.
Nicolás Ibáñez, con un remate certero al minuto 19, ilusionó a la tribuna y encendió una chispa que duró apenas 25 minutos. Porque justo antes del descanso, Paulinho silenció el estadio con un gol que no solo empató el marcador, sino que volvió a exhibir las grietas defensivas de un equipo que ha perdido su esencia.
¿Dónde está aquel Tigres que devoraba rivales en Liguilla? ¿Dónde quedó el instinto asesino de un equipo diseñado para estos momentos? Hoy, lo que se ve es un grupo que duda, que titubea, que no sabe cerrar los partidos. El empate, si bien no es fatal, sí obliga a ganar o empatar por dos goles en Toluca… algo que, con este nivel, se antoja cuesta arriba.
Pero cuidado: esto no es un entierro, es una llamada de atención. Tigres tiene calidad, tiene nombres, tiene historia. Pero debe volver a jugar con hambre, con alma, con el fuego que alguna vez hizo del Volcán un lugar temido. El sábado se juega más que una final: se juega su identidad.
¿Es tiempo de una sacudida en lo futbolístico… o también en lo emocional? ¿Puede Tigres recuperar la memoria justo cuando más lo necesita? El debate está abierto.
