Tigres: entre la racha y la realidad incómoda

En el papel, el empate en CU puede venderse como un resultado decoroso: Tigres ya suma seis partidos seguidos sin perder ante Pumas y apenas una derrota en los últimos 16 enfrentamientos. Los números suenan sólidos… pero la cancha cuenta otra historia.
La verdad es que Tigres vive semanas de futbol pobre, dos empates con aroma a derrota y un equipo sin ideas, sostenido únicamente por dos figuras: Nahuel Guzmán y Ángel Correa. El arquero que sigue evitando la catástrofe, y el delantero que maquilla los errores colectivos con goles decisivos.
El resto es humo. Carencias en defensa, media y ataque que quedan expuestas en cada partido, y un discurso oficial que insiste en que el plantel “está completo”. Una declaración que raya en el descaro cuando el desempeño muestra lo contrario.
Guido Pizarro podrá hablar de convicción y trabajo semanal, pero lo que se refleja en el campo es un equipo plano, predecible y sin rumbo. Tigres no juega a nada. Y cuando dependes de un solo hombre para sostener la ilusión, el problema es mucho más profundo que un simple empate en CU.
La pregunta que flota: ¿hasta cuándo alcanzará con Nahuel y Correa para tapar las grietas de un equipo que parece negado a mirarse al espejo?
